Entre el 11 de marzo y el 14 de septiembre de 2026, ocho de cada diez personas que se quejaron, reclamaron que reciben agua con mal olor, turbia o con sedimentos. Y más de la mitad afirma que alguien en su casa ha enfermado por el agua que recibe.
Aunque esto no signifique ningún consuelo, hasta el miércoles 1 de septiembre del 2026 sólo 306 colonias habían sido incorporadas al programa del descuento del 80 por ciento en la tarifa que el SIAPA cobra a sus usuarios afectados por el suministro de agua insalubre, de las cuales 132 son de Zapopan, 115 de Guadalajara, 39 de Tlaquepaque y 20 de Tonalá. Pese a que a estas alturas no está claro cual es el beneficio de pagar sólo el 20 por ciento de la tarifa por agua insalubre que no sirve para consumo humano.
En informe del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario advierte que de las 784 personas que reportaron su caso al SIAPA, sólo seis lograron que el problema se resolviera. Con cada ronda de este diagnóstico el volumen de testimonios crece y el patrón se mantiene: un organismo operador que cobra por un servicio que llega en malas condiciones y que no responde cuando se le exige. El reporte del IMDEC, está documentado mediante un expediente abierto en internet en el cual se pueden presentar denuncias cuya estadística se actualizan en forma permanente. https://www.imdecdhagua.org/diagnostico-metropolitano-agua/
La permanencia del problema está también documentada por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, que registró que sólo en el mes de agosto del 2026 recibió 329 quejas de ciudadanos afectados por el mal servicio y la pésima calidad del agua. Las 306 colonias que reciben descuento del 80 por ciento en la tarifa fueron identificadas e inventariadas por la Comisión Estatal de Derechos Humanos.
En el reporte presentado en junio del 2026 por el IMDEC hubo 867 quejas, a las que se sumaron 610 testimonios nuevos con corte al lunes 14 de septiembre del 2026, la mayoría recogidos mediante trabajo territorial. No es una muestra representativa en términos estadísticos ni se diseñó para serlo. Es un expediente ciudadano abierto, construido por personas que dieron su nombre, su colonia y, en siete de cada diez casos, alguna evidencia de lo que viven.
Los 1 mil 477 reportes presentados por el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario provienen de alrededor de 520 colonias distintas. En 311 de ellas hay un solo testimonio y en 71 hay cinco o más. La crisis se extiende por toda la mancha urbana de la zona metropolitana de Guadalajara, aunque algunas colonias concentran una mayor cantidad de denuncias.
Los datos duros en el reporte del IMDEC señalan que Guadalajara concentra 782 reportes, que representan el 52.9 por ciento; seguida de Zapopan con 347 casos, el 23.5 por ciento; Tlaquepaque con 169 quejas representa el 11.4 por ciento y Tonalá con 144 reclamos suma el 9.7 por ciento.
En el monitoreo que lleva a cabo el IMDEC, la colonia Colinas de Tonalá pasó de 18 reportes en junio a 60 en septiembre y hoy encabeza la lista. Colonias como la Americana, Jardines del Country y Miravalle siguen entre las más afectadas desde el primer balance.
La persistencia de estas colonias en los primeros lugares puede señalar tramos de la red especialmente deteriorados o zonas donde la atención institucional ha sido más débil, una hipótesis que solo podrá confirmarse si el SIAPA abre la información sobre el estado de su infraestructura. Con más de 500 colonias en el registro del IMDEC, el problema del agua no ocurre en un punto aislado de la red: ocurre prácticamente en toda la zona metropolitana de Guadalajara.
La narrativa oficial ha puesto el foco en el abasto y en la dependencia del Lago de Chapala. Los reportes ciudadanos apuntan a otro lugar: el agua que sí llega por la tubería llega en malas condiciones. De las 1 mil 477 personas encuestadas, 964 mencionan mal olor, y representan el 65.3 por ciento; 740 personas se quejan del agua turbia, el 50.1 por ciento, en tanto que 640 usuarios del SIAPA reclaman por sedimentos o color extraño, el 43.3 por ciento.
Detrás de todo los casos documentados por el IMDEC aparecen los problemas de baja presión, cobros excesivos, falta de agua y cortes constantes. Además, 287 personas marcaron directamente que les ha causado problemas de salud y 126 señalaron que tienen que comprar agua lo que significa un quebranto para su economía. Ese último dato muestra un costo que no aparece en ningún recibo del SIAPA: las familias pagan la tarifa y, además, pagan garrafones para cocinar, lavarse los dientes o bañar a sus hijas e hijos.
Estima el IMDEC que la crisis del SIAPA, tal como la viven sus usuarios, no es principalmente una crisis de escasez. Es una crisis de tratamiento, distribución y mantenimiento de la infraestructura que entrega el agua a los hogares. El mal olor persistente y los sedimentos remiten a fallas en las plantas potabilizadoras, en la red de distribución o en ambas. Son problemas técnicamente resolubles. Que persistan en más de ocho de cada diez hogares encuestados es resultado de decisiones institucionales.
De las 1 mil 477 personas encuestadas, 621, el 42.0 por ciento padecen el problema del agua infesta y pestilente desde hace varios meses y 460 usuarios, el 31.1 por ciento, desde hace más de un año.
El pésimo servicio en el suministro de agua confirma que el deterioro no es coyuntural ni responde a eventos aislados. En términos de derechos humanos, la prolongación agrava el daño. Durante meses o años, las familias gastan en agua embotellada, reorganizan sus rutinas y asumen riesgos sanitarios. Cuando la falla se vuelve permanente, el acceso a agua de calidad deja de ser una garantía y se convierte en una incertidumbre cotidiana, advierte el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario que coordina María González Valencia.