Pero los graves problemas de inseguridad que padecen prácticamente todas las regiones de Jalisco no son producto de generación espontánea. Se derivan de largos procesos en los cuales se combinan la negligencia, la incapacidad, la impreparación, la falta de equipo, la carencia de vehículos y armamento apropiado, así como del miedo o la complicidad, que ante lo inevitable de la fuerza del crimen organizado, termina por someter a las autoridades municipales que en la cadena del poder son el eslabón más frágil.
Por eso hay asuntos que no pueden considerarse aislados, pues son polvos de los mismos lodos, como sucedió con el operativo que fuerzas federales llevaron a cabo el miércoles 19 de agosto del 2026 en las inmediaciones de la frontera entre Jalisco y Michoacán, donde fueron detenidos nueve integrantes de una célula delictiva del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), entre ellos Marisol “N” y Lourdes “N”, identificadas como hija y pareja sentimental de Heraclio Guerrero Martínez, conocido genéricamente por el apodo de “Tío Lako”, señalado por las autoridades como jefe regional de este grupo criminal.
El Gabinete de Seguridad de México informó que durante la operación fueron asegurados dos inmuebles, 64 vehículos, 16 armas de fuego, aditamentos lanzagranadas, cartuchos y cargadores, droga, ocho artefactos explosivos improvisados, motocicletas, un dron y equipo táctico. Luego de las detenciones se registraron narcobloqueos con vehículos incendiados en vías de comunicación de Michoacán colindantes con Jalisco, sin que hubiese pérdidas de vidas de víctimas inocentes.
Alfredo Ramírez Bedolla, gobernador de Michoacán, confirmó que las detenciones se realizaron en Tanhuato y Ecuandureo, dos municipios en la frontera este de Jalisco, en donde termina el Lago de Chapala, en un operativo en el que se coordinaron autoridades federales y estatales.
Unos días después, el martes 1 de septiembre del 2026, el Gabinete de Seguridad informó que en Tocumbo, Michoacán, elementos del Ejército y de la Marina fueron agredidos con disparos de arma de fuego por integrantes de una célula delictiva. Durante el operativo, 2 agresores perdieron la vida, entre ellos Luis Enrique Barragán Chávez, alias “El Güicho”, identificado también como el “R5”, líder del llamado Cártel de Los Reyes, quien generaba violencia en amplia región de la frontera con Jalisco.
Esta célula criminal encabezada Barragán Chávez estaba dedicada a extorsionar a productores de aguacate en la región y había una petición de extradición formulada por el gobierno de Estados Unidos, que ofrecía una recompensa de 3 millones de dólares por información que llevara a su captura. En el operativo se aseguraron armas largas, cargadores y una cuatrimoto.
Tocumbo es una población michoacana que colinda con el municipio de Cotija, que tiene frontera con el estado de Jalisco, en particular con los municipios jaliscienses de Quitupan y Santa María del Oro. Este grupo delictivo, conocido como Cártel de Los Reyes, que tiene su sede en el municipio de Los Reyes de Salgado, en Michoacán, ha estado en enfrentamientos permanentes con el Cártel Jalisco Nueva Generación por el control del territorio fronterizo entre Michoacán y Jalisco.
Información publicada por Radio Universidad de Guadalajara y firmada por el reportero Isaack de Loza el 24 de enero del 2024, señala que luego de que 150 familias de las localidades de Zipoco, El Carrizo, Panales y Petacala, todas ubicadas en el municipio de Santa María del Oro, fueron desplazadas por miembros del crimen organizado, el Gobierno de Jalisco anunció que se habían tomado medidas para restablecer el orden en la zona.
El Gobierno de Jalisco, encabezado entonces por el emecista Enrique Alfaro Ramírez, aseguró que fuerzas federales y estatales reforzarían su presencia en la zona al reconocer que los desplazamientos fueron consecuencia de la violencia generada por un enfrentamiento entre grupos delictivos rivales de Michoacán y Jalisco. Esa presencia de las fuerzas federales en la región tuvo como consecuencia el enfrentamiento con la banda de Barragán Chávez.
La violencia en la región este del Lago de Chapala, con ramificaciones hacia el sureste de Jalisco, tiene más de una década afectando a las poblaciones jaliscienses de Ayotlán, Quitupan, Pihuamo, Valle de Juárez, Degollado y Santa María del Oro. Mientras que por el lado michoacano, el fuego ha consumido a los municipios de Los Reyes de Salgado, Briseñas, Jiquilpan y San José de Gracia.
Es mucho lo que ha sufrido la gente de esa región desde hace por lo menos una década. Habría que recordar que entre el sábado 22 y el domingo 23 de diciembre del 2012 fue asediada por bandas criminales, en enfrentamientos que dejaron 20 personas muertas, entre ellas 10 policías, según informó la secretaría de Seguridad Pública del Estado. Hubo incidentes violentos en las poblaciones jaliscienses de Ayotlán, Quitupan, Pihuamo, Valle de Juárez y Degollado, y por el lado michoacano en Briseñas, Jiquilpan y San José de Gracia.
EJE OCOTLÁN LA BARCA
Hay un eje de violencia y crimen que une a Ocotlán y La Barca, del lado jalisciense, con poblaciones del vecino Michoacán como Briseñas, Vista Hermosa y Tanhuato, todas en las inmediaciones del Lago de Chapala, en el que algunas bandas delictivas como el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Sinaloa y en su tiempo Los Caballeros Templarios, con sus aliados Los Zetas, se han disputado el control territorial.
Hay un referente dramático que describe esa violencia. En las inmediaciones de La Barca, Jalisco, se encontraron, en fosas clandestinas, 74 cuerpos, entre noviembre del 2013 y enero del 2014, cuando daba sus primeros pasos el Gobierno del priista Jorge Aristóteles Sandoval Díaz. Herencia que quedó sembrada bajo tierra desde la Administración panista de Emilio González Márquez.
Habría que recordar que entre el Gobierno del panista González Márquez y el del priista Jorge Aristóteles Sandoval Díaz hubo un vaso comunicante muy fuerte. Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco, que en la Administración panista fue Secretario de Seguridad Pública en la entidad y en la Administración de Jorge Aristóteles desempeñó tres años el cargo de poderoso Fiscal General, con mando pleno sobre la Policía Estatal.
El lunes 21 de mayo del 2018 un grupo de hombres armados trató de asesinar a Nájera Gutiérrez de Velasco, recién nombrado Secretario del Trabajo en Jalisco. El mismo agredido dijo que quienes lo atacaron era gente del Cártel Jalisco Nueva Generación.
El 19 de marzo del 2015 un grupo de civiles fuertemente armados, atacó en Ocotlán, Jalisco, a un convoy de la Gendarmería Nacional. Hubo en total 11 muertos: cinco policías federales, tres presuntos criminales, lo mismo que tres civiles inocentes.
Dos meses después, el 22 de mayo del 2015, en el Rancho del Sol, ubicado entre los Municipios michoacanos de Tanhuato y Ecuandureo, a unos kilómetros de la frontera con Jalisco, fueron ultimados por fuerzas federales 42 presuntos pistoleros. También murió un policía. El informe oficial es que formaban parte de la misma célula delictiva que en marzo del 2015 atentó contra un contingente de la Gendarmería en Ocotlán.
Estos hecho ocurrieron hace 11 años, en los mismos municipios en los cuales fueron detenidos el pasado miércoles 19 de agosto del 2026 nueve integrantes de una célula delictiva del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que encabeza Heraclio Guerrero Martínez, alias “Tío Lako”.
Los dos operativos de las fuerzas federales entre agosto y septiembre, llevadas a cabo por fuerzas coordinadas del Ejército, la Marina, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad Pública federal, podrían ser los primeros pasos para pacificar a una importante y sufrida región de Jalisco y Michoacán, a municipios que comparte la ribera este del Lago de Chapala y que se tocan en el sureste jalisciense.